Avisar a los suscriptores cuando publicara nuevas reflexiones en el blog, parecía una automatización sencilla, hasta que se complicó al no funcionar la funcionalidad en GHL (gohighlevel). Abrí una consulta a soporte y empecé a buscar otro camino. No imaginaba que ese bloqueo acabaría cambiando bastante más que el envío de un correo.
Hoy ya han salido las primeras actualizaciones. Me alegra haberlo conseguido, pero lo que más me interesa compartir es el recorrido: una dificultad concreta me llevó a mirar el blog como un sistema más amplio. Quizá esa sea una forma honesta de aprender de las dificultades: resolver lo que tenemos delante y prestar atención a lo que descubrimos mientras lo hacemos.
Cuando la solución prevista se cerró
La idea inicial era comunicar por correo que había nuevas entradas. Había preparado el proceso con GoHighLevel, pero la opción que esperaba usar no terminaba de funcionar. Abrí un ticket y, mientras esperaba respuesta, busqué una alternativa. Así llegué a Make, una herramienta que permite conectar aplicaciones y mover información entre ellas.
Pensé que Make podía leer las novedades del blog y actualizar etiquetas de los contactos. Después, otra automatización podría aprovechar esos cambios para enviar el aviso. Por un momento parecía que había encontrado la pieza que faltaba. Entonces surgió otro límite: la llamada al webhook desde GoHighLevel estaba restringida a una función prémium que mi subcuenta no tenía disponible. Consulté a soporte y me dijeron que no podían activarla.
En medio de las pruebas, además, la web quedó temporalmente fuera de servicio. Ya conté aquella incidencia en la entrada sobre la parada del blog. No necesitaba convertir ese episodio en una gran lección; en ese momento solo sumaba una complicación más. La web volvió a estar disponible, pero el envío de novedades seguía sin resolverse.
Recuerdo la sensación de volver al mismo sitio después de haber dedicado tiempo a buscar una salida. Quería compartir lo que iba publicando y cada intento parecía añadir otra condición. Podía dejarlo para más adelante. También podía preguntar de otra manera: si el webhook no estaba a mi alcance, ¿qué sí podía hacer con las herramientas que tenía?
La salida apareció al cambiar la pregunta
La respuesta llegó al revisar el proceso con ayuda de ChatGPT y Gemini. Esta vez fue Gemini quien me sugirió aprovechar algo que Make sí podía hacer: actualizar las etiquetas de los contactos. En lugar de pedir a GoHighLevel que llamara al webhook, configuré una automatización que detecta el cambio de etiqueta y, desde ahí, envía el correo.
El mensaje requiere una preparación más manual. Incluyo las entradas, sus enlaces y un resumen. No es exactamente el sistema que había imaginado al principio, pero ya me permitió enviar las primeras actualizaciones a los suscriptores. Esa diferencia entre la idea perfecta y una solución que funciona me parece importante. A veces sigo intentando recuperar el plan original incluso después de encontrar un camino suficiente para avanzar.
También conviene ser preciso con lo que he logrado. He conseguido mandar esos primeros correos; no tengo por qué presentar todo el proceso como una máquina que funciona sola en cualquier circunstancia. Hay una parte que preparo y reviso. Por ahora, ese equilibrio me sirve para compartir las novedades sin esperar a disponer de una función que mi cuenta no incluye.
Si estás intentando poner en marcha un proyecto y una herramienta te cierra una puerta, quizá te resulte familiar esa mezcla de frustración y ganas de resolverlo. A mí me ayudó distinguir el objetivo del mecanismo: quería que las personas recibieran las nuevas reflexiones. El webhook era solo una forma posible de conseguirlo.
Lo que vi al volver a mirar el blog
Una vez resuelto el correo, volví a fijarme en algo que estaba al pie de las entradas: los botones para compartirlas. Había pocos y no reflejaban bien los espacios en los que quería mover el contenido. Añadí más opciones y empecé a pensar en el siguiente paso: qué ocurriría si cada artículo también pudiera salir hacia mis redes con un extracto, su imagen de portada y un enlace para leerlo completo.
Preparé una automatización para Facebook, Instagram y Threads. Todavía quiero observar cómo funciona con nuevas publicaciones y qué revisión necesita cada mensaje. Compartir automáticamente un extracto puede facilitar la distribución, pero la automatización no sustituye la pregunta editorial: ¿representa bien ese fragmento lo que quise decir en el artículo?
También me queda pendiente Reddit. No he resuelto aún cómo incorporarlo y prefiero dejarlo dicho así. Cuando cuento un avance, me gusta distinguir lo que ya he hecho de lo que quiero probar después. De otro modo, una posibilidad acaba sonando como un resultado.
Este descubrimiento enlaza con lo que escribí sobre pasar de una nota de voz a un artículo. El contenido empieza en una idea que quiero compartir, pero después necesita encontrar el camino hasta quienes puedan valorarla. Tener más canales no garantiza que llegue a las personas adecuadas; sí me permite experimentar con una distribución que antes ni siquiera estaba contemplando.
El aprendizaje no estaba dentro del problema
Si el primer envío hubiera funcionado desde el principio, probablemente no habría explorado Make de esta manera, ni revisado tan pronto los botones del blog, ni preparado la salida de nuevas entradas hacia las redes. Esa es la parte que hoy me sorprende. Un obstáculo que solo quería quitar de en medio acabó mostrando otras posibilidades.
Eso no significa que los fallos sean buenos por sí mismos. Una web caída sigue siendo un problema, y perder tiempo en una función bloqueada resulta frustrante. No quiero adornar esa experiencia solo porque ahora veo algo útil en ella. El aprendizaje apareció después, al insistir, pedir ayuda, probar una ruta distinta y mirar lo que había alrededor del bloqueo.
Me pregunto cuántas veces me quedo fijado en la solución que había previsto y dejo de ver el objetivo que la justificaba. En este caso, separar ambas cosas me permitió avanzar. Quería que el contenido llegara a los suscriptores; luego vi que podía facilitar que también se compartiera en otros lugares. El sistema se amplió porque tuve que examinarlo, no porque el problema trajera una recompensa escondida.
Hoy me hace ilusión haber enviado aquellas primeras actualizaciones. También sé que habrá que comprobar el flujo con el tiempo y ajustar lo que no funcione. La próxima vez que algo se bloquee, no espero sentir gratitud inmediata. Me gustaría, eso sí, recordar la pregunta que me sacó de este atasco: si este camino se cierra, ¿qué otra forma tengo de llegar a lo que de verdad quería hacer?
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