Automatizar redes sociales con IA: mi prueba desde el móvil

Probé desde el móvil una skill en ChatGPT para convertir una experiencia en imágenes, textos y publicaciones programadas con Metricool. Esto fue lo que ocurrió.

Ayer, desde el móvil, me propuse una prueba que hasta hace poco ni siquiera sabía si podía hacer: crear una skill en ChatGPT para transformar algo que me pasara durante el día en contenido para mis redes sociales. Pensé que el móvil se me quedaría corto. Al final, la prueba salió.

La idea era sencilla de contar y bastante menos sencilla de preparar: escribir unas líneas sobre una experiencia y dejar que el sistema creara las imágenes, el texto y los hashtags, llevara las publicaciones a Metricool y las programara para la hora elegida. Quería comprobar si podía automatizar redes sociales con IA sin perder mi punto de partida: algo que yo había vivido y quería compartir.

Un día de preparación para una prueba desde el móvil

Dedicar casi un día a configurar una herramienta para luego enviarle un mensaje corto puede sonar contradictorio. A mí también me lo habría parecido antes de hacerlo. Estuve ajustando la skill desde el teléfono, pasando por varias configuraciones, porque quería que la idea no se quedara en una imagen bonita o en un texto aislado. Tenía que llegar hasta la programación de una publicación real.

En algún momento pensé que crear una skill directamente desde el móvil quizá no era posible. Seguí probando. Conseguí terminarla y conecté las cuentas a través de Metricool. Entonces llegó la parte que de verdad me importaba: ponerla a trabajar con una experiencia concreta, no con un ejemplo inventado para enseñar lo bien que podía quedar.

Escribí un prompt breve contando lo que acababa de hacer. A partir de ese mensaje se prepararon las imágenes, la descripción y los hashtags. El contenido llegó a Metricool, quedó programado para una hora concreta y, cuando llegó esa hora, se publicó en los canales que había planificado. Esa secuencia completa fue lo que me sorprendió. Esta fue una prueba con ChatGPT y Metricool; no he comprobado que otras herramientas o formatos den el mismo resultado. Hasta entonces había estado construyendo una posibilidad; en ese momento pude ver un resultado.

Lo que cambió al ver la publicación hecha

Lo más llamativo para mí no fue solo la velocidad. Fue imaginar la próxima vez que quiera compartir algo. Puede que esté en la calle, que me ocurra una situación o que se me venga una reflexión a la cabeza. Ahora sé que puedo abrir ChatGPT desde el móvil, explicar lo sucedido y poner en marcha un proceso que ya dejé preparado.

Por eso digo que, en esta prueba, se ha convertido en una especie de social media personal. La expresión puede sonar grande, y prefiero situarla en lo que realmente he comprobado: preparé un flujo, le di una historia breve y vi cómo produjo y programó publicaciones en las cuentas conectadas. No he demostrado que cualquier idea, formato o canal vaya a funcionar siempre igual. Lo que sí he visto es que el trabajo repetitivo que normalmente separa una idea de su publicación puede reducirse muchísimo.

Las imágenes fueron generadas con inteligencia artificial y se nota. No quiero disimularlo. Aun así, el conjunto me dejó alucinado: el mensaje, las piezas visuales, la programación y la publicación salieron de una experiencia que acababa de vivir. Me interesa seguir observando cuándo ese resultado ayuda a comunicar y cuándo necesitaré detenerme a corregirlo para que la forma no se coma lo que quería contar.

Automatizar sin perder la razón para compartir

Hay algo que quiero cuidar en todo esto. La parte que más me entusiasma no es llenar las redes de contenido porque ahora resulte fácil producirlo. Es poder compartir con menos fricción algo que de verdad me haya pasado y que quizá pueda servirle a otra persona. La skill puede preparar formatos y acelerar pasos; la decisión de qué merece ser contado sigue empezando en mí.

Esa diferencia también me ayuda a mirar el día que invertí en crearla. No fue un día para evitar pensar, sino para construir un camino entre una idea y su publicación. Ya había escrito en este blog sobre dejar de prepararme y empezar a aplicar lo aprendido. Esta prueba me ha dado una forma muy concreta de hacerlo: pasar de preguntarme si se puede a intentar que ocurra, revisar el resultado y aprender de él.

Lo que quiero seguir probando

No sé todavía qué lugar ocupará esta herramienta en mi manera de comunicar. Hoy tengo una experiencia que compartir y muchas cosas por afinar. En un próximo artículo quiero contarte cómo preparo las entradas de este blog: cuál es el proceso, qué consigo con él y qué estoy haciendo realmente. Prefiero enseñarlo paso a paso cuando pueda explicarlo con la misma claridad con la que hoy puedo contar esta prueba.

Ayer abrí ChatGPT en el móvil para ver si era capaz de crear una skill. Terminé el día viendo publicaciones hechas a partir de unas líneas mías. Sigo sorprendido, pero me quedo sobre todo con una posibilidad: que una experiencia vivida no se pierda entre la intención de compartirla y todos los pasos que vienen después.

Si esta experiencia te ha resultado interesante, puedes suscribirte al blog y compartir el artículo con alguien a quien también pueda inspirarle. Gracias por leerme y acompañarme en este camino. Un abrazo.

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